Científicos descubren la razón por la que cada año de una persona equivale a 7 en los perros

Siempre hemos oído decir que cada año de una persona equivale a siete en los perros. Pero, ¿por qué esto es así? Para responder a esta pregunta, un equipo de 200 investigadores han realizado un estudio publicado recientemente en la revistas ‘Science’ y ‘Nature Aging’. El líder del proyecto es Steve Horvath, investigador de la Universidad de California en Los Ángeles (Estados Unidos) conocido por su descubrimiento de los relojes epigenéticos.

Hace una década, Steve Horvath propuso un método para medir la edad biológica mediante la observación de la adición de marcas químicas en el ADN que actúan a modo de interruptores y modifican la expresión de los genes. Este proceso, que recibe el nombre de metilación del ADN, acumula los cambios que se producen en el cuerpo con el envejecimiento, permite calcular con gran precisión cuál es la edad de un individuo.

Así se calcula la edad de los animales

Con el objetivo de averiguar qué parte del envejecimiento es particular de cada especie y qué parte comparten muchas de ella, los investigadores aplicaron estos relojes de metilación de ADN a 15.000 muestras de tejido de 348 especies de mamíferos. Lo resultados muestran diferencias significativas entre los animales más y menos longevos.

Los largos periodos de gestación, por ejemplo en los elefantes, y el desarrollo de los humanos dan lugar a un paisaje «con picos y valles prominentes», según explica Horvath, en contraste con otros meno definidos y más planos en animales como los ratones.

Los investigadores señalan que los resultados del estudio avalan la creencia de que el envejecimiento se debe única y exclusivamente al daño celular aleatorio que se acumula en el cuerpo con el paso del tiempo. Acerca de la influencia que ejercen los factores epigenéticos del envejecimiento, que por lo general se atribuyen a aspectos circunstanciales, como los niveles de estrés o el tabaquismo, también siguen un proceso predeterminado.

A esto hay que sumar que el genoma también participa en en los procesos de metilación de cada especie. Por otro lado, los investigadores han observado de qué manera determinadas marcas epigenéticas pueden modificar la actividad de genes que establecen la esperanza de vida y regulan la producción de células madre desde etapas muy tempranas del desarrollo.

A diferencia de lo que ocurre en la mayor parte de animales, los perros pequeños viven más que los grandes. Esto se puede deber a que en las marcas químicas relacionadas con la esperanza de vida también influyen los niveles de grasa en sangre.

Fuente: okdiario.com

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