El serbio Novak Djokovic logró su séptimo Masters ATP, con el que afianzó su leyenda en el tenis mundial

«Todavía tengo hambre de récords y títulos», dijo en Turín Novak Djokovic, ahora con 2.390 puntos de ventaja sobre el español Carlos Alcaraz, en la cima del ranking de la ATP.

El tenista serbio, que el domingo anterior consiguió su séptimo Masters ATP, -algo que nadie en el planeta ha logrado- ahora exhibe orgulloso su inédito status de número 1 por 400ª semana.

A sus 36 años, Djokovic terminó la presente temporada por octava vez en su carrera en la primera posición. El estadounidense Pete Sampras y el suizo Roger Federer lo consiguieron en seis y cinco ocasiones respectivamente.

En cuanto a semanas en lo alto del escalafón mundial, tenemos que “Fed” fue N.1 durante 310 semanas, mientras que “Pistol Pete” estuvo arriba por espacio de 286 semanas.

Y la verdad es que Djokovic tiene todo para seguir afianzando su leyenda en el tenis mundial, donde muy pocos dudan que es el más grande de todos los tiempos.

Y es que sus 24 títulos de Grand Slam (de 36 finales disputadas), 10 de ellos logrados en Melbourne y siete en el césped de Wimbledon, además de sus 40 cetros en torneos Masters 1000 y sus 98 coronas en la ATP, no son para tomar a la ligera. 

Estamos hablando de un grande entre los grandes (léase Rafael Nadal, Roger Federer, Bjorn Borg, Jimmy Connors, Ivan Lendl y pare usted de contar).

Y hay más, de este portentoso jugador que como el vino mejora con el tiempo a base de constancia y un pundonor que se pierde de vista. Ha ganado 361 partidos entre los cuatro torneos de Grand Slam, por lo que es más que probable que supere en 2024 al suizo Roger Federer, quien ostenta el récord con 369 victorias en ‘Majors’.

Pero tiene una deuda consigo mismo, a pesar de ser el máximo ganador de torneos de Grand Slam, no ha podido coronar en los cuatro (Australia, Roland Garros, Wimbledon y US Open) en un mismo año.

Es cierto que es el único jugador en haber conquistado en cuatro ocasiones tres de los cuatro torneos del Grand Slam en una temporada (2011, 2015, 2021, 2023) y en haber ganado en al menos tres veces cada uno de los cuatro ‘Grandes’, pero Djokovic no ha completado el ’Póker’ en una temporada.

Sólo el estadounidense Don Budge (1938) y el australiano Rod Laver (1962 y 1969) pueden presumir de ello en el circuito masculino.

Mientras que entre las mujeres, son tres en haberlo logrado, la estadounidense Maureen Connolly (1953), la australiana Margaret Court (1970) y la alemana Steffi Graf (1988).

Tampoco ha podido ascender a lo más alto del podio olímpico, por lo que su cita en París-2024 estará llena de expectación.

Es el único gran título que falta en su palmarés, tras cuatro participaciones en los Juegos de 2008, 2012, 2016 y 2021. En esas competiciones sólo conquistó la medalla de bronce en los Juegos de Pekín, tras caer en semifinales ante Rafael Nadal. 

En Tokio-2021, terminó cuarto, luego de ceder en semifinales ante el alemán Alexander Zverev y después en la pelea por el bronce frente al español Pablo Carreño.

Es por ello que los Juegos de París-2024 suponen su última oportunidad para colgarse el oro olímpico, pero la tendrá cuesta arriba, porque el torneo de tenis se disputará sobre la tierra batida de Roland-Garros, la superficie que más problemas le ha acarreado en su gloriosa carrera.

En el cénit
Lo cierto es que ‘Nole’ se encuentra en la cresta de la ola, en el cénit del tenis mundial, al que llegó no sin antes superar la cruenta Guerra de Los Balcanes que prácticamente arrasó su hogar y le obligó a mudarse con sus padres y hermanos a la casa de su abuelo.

Entonces, el joven Novak –de apenas 11 años- se atrevía a entrenar cuando cesaban los bombardeos sobre Belgrado en la guerra que desmembró a la entonces Yugoslavia.

En aquella crítica situación, Djokovic no descuidaba su preparación y aprovechaba los recesos de los ataques aéreos para golpear incansablemente la pelota contra un frontón en Banjica, una localidad situada en las afueras de Belgrado, donde tenía un apartamento su abuelo Vlada y en el que se refugió junto a sus padres Srdjan, Dijana y sus hermanos Marko y Djordje.

Desde entonces ha pasado mucha agua bajo los puentes y hoy, Novak Djokovic ha crecido como atleta y persona hasta prácticamente alcanzar el cielo con sus manos.

Un crecimiento que al parecer no tiene límites, al punto que le ha llevado a asegurar sin falsas modestias que “todavía tengo hambre de récords y títulos”.

Fuente: eluniversal.com

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