Por qué olvidamos lo que íbamos a hacer en otro lugar de la casa

La ciencia responde la verdad sobre el “efecto umbral”

Todos experimentamos más de una vez esta extraña sensación: ir a buscar alguna cosa a otra habitación y de repente, el cerebro entre en pausa y nos preguntamos: “¿Qué había venido a buscar?”. La ciencia explica por qué olvidamos qué íbamos a hacer y vale la pena conocer.

“La pérdida de la memoria es el olvido inusual. Cuando no se puede recordar hechos nuevos o acceder a uno o más recuerdos del pasado, o ambos”, explica desde Medline Plus, la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.

Y destacan que “puede presentarse por un corto tiempo y luego resolverse (transitorio), o no desaparecer y, dependiendo de la causa, puede empeorar con el tiempo”.

Sin embargo, la situación cotidiana a la que nos referimos no tiene que ver con cuestiones graves, sino con lo que los científicos llaman “efecto umbral”.

Es más frecuente de lo que uno cree, e incluso una señal de que el cerebro está funcionando.

Por qué olvidamos los qué íbamos a hacer: efecto umbral

Por dar un ejemplo, cuando estamos por salir de casa y volvemos a buscar las llaves, nos podemos topar con otras cosas que llamen nuestra atención, quitando el foco de la acción principal.

Estas microdesconexiones de la memoria no tienen nada de malo y sirven para explicar cómo organiza nuestro cerebro los recuerdos, prioridades y objetivos.

Pero si la idea es hallar un “culpable”, estudios de psicología y de las ciencias del comportamiento lo descubrieron. Y es uno bastante inesperado: las puertas.

Un estudio realizado por la Universidad de Notre Dame en 2011 observó que en estas pequeñas pérdidas de memoria interfiere en gran medida el simple acto de atravesar una puerta.

Este trabajo consistía en un software simple similar a un videojuego en el que cada uno de los participantes veía en la pantalla 55 habitaciones grandes y pequeñas.

A partir de esta interfaz, debían mover los objetos de habitación, que se ocultaban en una caja al estar en movimiento, e intercambiarlos por otros.

Al llegar a cada una de las habitaciones se le presentaba un objeto (por ejemplo, un teléfono) y se les preguntaba si era lo que portaban, refiere el trabajo a cargo del doctor en Psicología Gabriel Radvansky.

Luego una investigación a cago del Knox College de Illinois en 2016 tomó el mismo punto de partida pero fue un paso más allá, aparece como publicación de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH).

Les pedía a sus participantes que se imaginaran el proceso de llevar varias cosas de una habitación a otra, y en algunas ocasiones se les solicitaba que imprimieran específicamente en su recreación mental el acto de cruzar una puerta.

Otra vez cuando aparecía “la puerta”, en este caso mental, los casos de olvido repentino eran mucho más frecuentes.

Esto es lo que se conoce como Doorway Effect, traducido como Efecto Umbral, es decir, la curiosa relación entre cambiar de estancia y perder de vista -y de memoria- qué habíamos ido a hacer allí.

Fases del aprendizaje y memoria

Los procesos de aprendizaje de tareas o de hechos constan de diferentes fases y es importante saber en cuál se produce alguna disfunción que causa estos olvidos, tal como las expone Félix Viñuela, coordinador de la Sección de Neuropsicología de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

  • Fase de retención de la nueva información. En esta primera etapa es posible que no prestemos la suficiente atención o que no tengamos la motivación y el interés necesarios.
  • Fase de consolidación. En la segunda fase puede aparecer un problema de consolidación en las zonas cerebrales que nos permiten grabar esos mensajes.
  • Fase de trastorno de evocación. Aunque hayamos prestado atención a la información y esté consolidada, después nos cuesta trabajo recuperarla por problemas cerebrales. Hay más problemas de evocación según se van cumpliendo años por envejecimiento fisiológico, ya que los procesos cognitivos funcionan de forma más lenta y cuesta más trabajo recuperar la información.

Qué provoca la falta de memoria a corto plazo

Pero, claro está, existen muchos otros factores que provocan la falta de memoria a corto plazo. Y que no solo están asociados al envejecimiento.

Los siguientes son importantes tener en cuenta a la hora de olvidos reiterados.

El estrés y el cansancio. Son dos factores que los especialistas señalan porque padecer estrés o cansancio hace que la capacidad de atención a lo que sucede a alrededor baje considerablemente.

Alimentación. La alimentación influye mucho en la memoria y la habilidad de recordar ciertas cosas. Una dieta saludable contribuye a tener un cerebro joven y ágil, y este es el principal órgano y aliado de la memoria.

Estados de ánimo. Cuando nuestro cerebro está recibiendo un exceso de estímulos, se vuelve mucho más olvidadizo, advierten. Estados de ánimo como la tristeza, enojo o incluso alegría pueden provocar fallos en la memoria a corto plazo, al igual que disminuir la capacidad de procesar cualquier tipo de información.

Fuente: clarin.com

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